sábado, 3 de agosto de 2013

De la calidad de las instituciones

Extracto una pregunta y su respuesta en entrevista realizada al economista David Taguas por Economía Digital:

Las reformas políticas no pueden aislarse de las económicas. ¿Qué considera que debe ser prioritario? ¿La reforma de la financiación de los partidos? ¿Una reforma constitucional sobre las delimitaciones competenciales de las autonomías y del gobierno central?
A pesar de que existe abrumadora evidencia respecto a que la consolidación fiscal ha sido insuficiente, la clase política debate sobre si la “austeridad” es adecuada o excesiva, mientras trasladan los costes a las familias sin implementar los ajustes necesarios que implican la reducción de tamaño del sector público y la renuncia a privilegios. Por supuesto las reformas necesarias en España chocan frecuentemente con privilegios e intereses de clase. Es todo un caso para considerar en el libro de Daron Acemoglu y James Robinson The Origins of Power, Prosperity and Powerty: Why Nations Fail? (Por qué fracasan los países, Deusto), que será una referencia durante mucho tiempo en el análisis de los factores que determinan la prosperidad de las naciones, como lo ha sido durante más de dos siglos la obra de Adam Smith An Inquiry into the Nature and Causes of the Wealth of Nations

La obra de Acemoglu y Robinson se centra en la idea de que el desarrollo y la prosperidad de las naciones está íntimamente ligados a la calidad de sus instituciones políticas y económicas. Y esta idea fundamental muestra su importancia en la actual situación de España. Las consecuencias de la crisis que se inició en agosto de 2007 han sido devastadoras para la economía española. Desde el inicio de la crisis el PIB se ha reducido un 6% y se han destruido 3.726.800 puestos de trabajo. El tamaño del sector público se ha incrementado en 9,3 puntos del PIB y la abrupta caída de los ingresos públicos en la primera fase de la crisis ha conducido a la clase política, en vez de a controlar el gasto, a elevar continuadamente los tipos impositivos para intentar contrarrestar la caída de los ingresos. A pesar de ello, desde el inicio de la crisis, la deuda pública ha aumentado en 540.521 millones de euros y sigue aumentando.




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